….SOMBRAS….

subirrrrrrrr

Tendimos  la   sabana  negra  bajo  el  ramaje  de una  árbol  que  daba  brillos  de plata  a  la  luz  de la  luna,   de  fondo  el  cielo  estrellado   nos  daba  el  atizo de  miles  de   señales  de vida  nueva.  Su  cuerpo  ardiente  y  blanco   hacia  juego con la  silueta  picara  de  cuna  que  tenía  la  luna  esa  noche,   hicimos  un  pacto  oscuro  y  profano,  derramando  un poco  de sangre  y   juntando  los  cuerpos  como  si  nunca   se  conocieran.

Araño  la  espalda  y  mojo  con su  saliva  cálida  el  centro  infinito de mi  cuerpo  cansado,  como en un  trance    nuestros  cuerpos  debilitados se  amarraron  al  ancla  de  las  manos, pues  ser  medio  es   lo  más difícil,   un  picotazo  de  fuego ardiente  como  el  sol o  el  mismo  infierno,  castigo  mi cuerpo  como si  fuera  un disparo  candente.  Sucumbimos  en el  recuerdo  del  paraíso,  justos  derramamos  la  fuete  del ser,  mientras  susurrábamos   viejas  palabras  atadas  una  a otra  con puñados de  tejidos latentes y  jadeantes.

La  noche  nos  abrazó  hundiéndonos  bajo las sombras,  el  musgo  del bosque  nos  acariciaba  la  espalda,  el  árbol  dejo  caer  las  gotas  de  plata  contenidas en  sus  hojas,  bautizados  por la  noche,  los  cuerpos  se   pusieron fríos,   luces  destellaban  en  los  alrededores  pero  nuestros  cuerpos   eran invisibles,  la  búsqueda  era  inútil,   las  voces  y  los  chillidos  de las  bestias  nos   asolaban como  susurros  al  oído.

Bichos del  follaje  muerto  nos  rodeaban,  era  una  cacería  inminente  las  hormigas  y  las  cucarachas   daban  paseos  bajo  el  calor  de  la   sabana  que  humedecida  por  el  néctar  de  su  cuerpo  componía  la  mejor  puerta de  entrada  para  quien  debía  llegar  a su  vientre.

Lentamente  rompimos  el  conjuro  y  nuestras  manos  se separaron,   los  cuerpos  arañados  poseídos sin  calor  en los  ojos,  con  vergüenza  por  la  premura  ardiente  del  deseo,  se  hallaban contenidos  por  el  placer  que   debilitaba  las  piernas,  juntos   sin  vino  caminamos  por  el  sendero  en contra  del  viento,  así  el  aroma  del pecado  sería  un  recuerdo  del  bosque,   el  cielo  redentor  nos lavaba  los  pecados  y  el  infierno  abierto  quedo atrás,  dándonos  la  bienvenida  y  reprochándonos  celosamente  por  la  caída  y nuestro  pasaje  por  el  infierno

Entre  cucarachas,  hormigas negras,  seres  de las  sombras,  también se llega  al  paraíso.

Jhonatan  Salazar Hernandez

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