Continuo

 

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Todo  se complicó,  pasaron  horas  y  días  felices,  la  condena  continua,  de la  duda  irreverente  que  como  luz  de  Día  llenaba  cada  estrecho  rincón de  la  confianza,  la  llamada   ausente  y   completa  de  su  voz,  que  entrelazaba  los  recuerdos  y  la   juventud  vivida,  como  presente  y  futuro  anclada  en el  deseo  que  efímero  se mantuvo encendido.

El  olor  de su  calle,  agitaba  la  bandera  de  su  espera,  que  sin  ser  eterna  se  hizo  duradera,  las  horas  pasadas  en  su  anden y  la calma  eterna  de su  sonrisa  que  compro  el  lugar  que  merecía,  detonaron  la  sensación de  vacío,  insatisfacción y  ausencia,  ya  el  agua  no  sabía  igual,  quizás  era   mejor  probarla  de su  piel.

En  el  rincón  frío  y  cálido  de  nosotros,  ese que   dejamos  atrás  como  cuota  permanente  del  porvenir.  Nos  acaricia  distante,  como  melodía  de  violín,  endulzando  la  espera,  y  recordando  lo  importante  de  la  compañía  que  cada  uno  en su  lugar y su presente arraiga,  somos  la  espera  de  ese  caffe  que  tantas  veces   se  prometió.  Somos  las  infinitas  noches  de palabras  llenas  de deseo  sin  consumir.

En  tu  calle  te  espero,  en el  jardín de  tu  casa,  en la  sala,  junto  a nuestro  beso tímido,  en el  árbol  donde   desnude  tu  pecho,  donde  acaricie  tu  alma.

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